Yodo y salud

10:20 h    27/10/2019

Yodo y salud son conceptos que van de la mano. Los trastornos relacionados con la tiroides son muy comunes sobre a partir de los 40 años. La causa más habitual de estos males suele ser la carencia de yodo, un elemento y micronutriente presente en el agua de mar y en el suelo de las zonas costeras que solo podemos obtener por medio de la dieta.

 

LA GLÁNDULA TIROIDES

 

La tiroides es un órgano esencial fundamental para que nuestro organismo funcione correctamente. Es una glándula situada en la base del cuello cuya función principal es la producción de hormonas que colaboran en casi todos los procesos de nuestro cuerpo: la regulación del metabolismo, el ritmo cardiaco, la creación de proteínas o la liberación de energía. 

 

Estas hormonas están formadas entre otras cosas por yodo, por eso, este elemento es imprescindible. Si nuestro organismo no dispone de yodo, no podrá producir hormonas tiroideas, lo que puede derivar en bocio u otras dolencias.

 

EL BOCIO Y SUS CAUSAS

 

El agrandamiento fuera de los normal de la tiroides se conoce como bocio y puede generar hipotiroidismo (le cuesta crear hormonas) o hipertiroidismo (crea más hormonas de lo normal).

 

Hay diferentes trastornos inmunitarios que pueden provocar daños en la tiroides. El embarazo también es una causa frecuente de agrandamiento de la tiroides. Pero la gran causa del bocio se haya en la carencia del yodo en la dieta. 

 

El riesgo de sufrir bocio aumenta con la edad y a partir de los 40 años se multiplica. Las mujeres de más de 60 años son comprenden el 60% de afectadas por esta enfermedad.

 

EL YODO EN LA ALIMENTACIÓN

 

Las necesidades de yodo varían en función del sexo y la edad. A grandes rasgos , estas son las necesidades de yodo en las diferentes fases de la vida:

 

  • Niños de 0 a 7 años de edad: 90 µg/día
  • Niños de 7 a 12 años de edad: 120 µg/día
  • Mayores de 12 años de edad: 150 µg/día
  • En el embarazo y al amamantar: 200 µg/día

 

La alimentación es la vía para la obtención del yodo. Su presencia en el medio marino es la causa de que muchos de los productos del mar contengan yodo. 

 

La sal yodada ( con yodo añadido aunque sin modificar las caraterísticas organolépticas de la misma) es una de las vías para obtener yodo.

 

Pescados y mariscos como el bacalao, atún, salmón, almejas, mejillones que nos aportan una buena cantidad de yodo. 

 

También está presente en lácteos como la leche, el yogur y el quesoy en cereales como la avena o la harina de centeno. 

 

En cuanto a vegetales y frutas, todos suelen contener cantidades de yodo, pero estas dependerán del nivel de yodo que tengan la tierra en la que se han criado. 

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies