Beneficios de entrenar a bajas temperaturas

11:25 h    27/02/2018

 

A nadie le gusta pasar frío, pero si logramos vencer la incomodidad inicial y cogemos ritmo entrenando a temperaturas inferiores a 10º, podemos obtener beneficios muy interesantes: El principal es que, debido al esfuerzo adicional del organismo para conservar el calor,  se potencia la pérdida de calorías y grasas acumuladas. Cuando se tirita se puede llegar a producir un gasto calórico de 100 Kcal cada 15 minutos.

 

Otra de las sorprendentes ventajas del entrenamiento en bajas temperaturas es el reforzamiento del sistema inmunológico al incrementarse el número de leucocitos, los principales actores para luchar contra agentes patógenos. Muchos estudios confirman esta afirmación arrojando un dato concreto: se reduce la posibilidad de contraer gripe en un 30%. También suele destacarse la mejora de la resistencia cardíaca, la ampliación de la capacidad pulmonar e incluso un mejor funcionamiento del metabolismo gracias a la liberación de endorfinas.

 

Pero es fundamental seguir una serie de pautas para adaptarse correctamente a esta situación anómala y prevenir que el cuerpo entre en shock.

 

Las disciplinas más recomendadas para entrenar a bajas temperaturas son las de ejercicio continuo como el ciclismo, correr, patinar o el trekking ya que permiten un calentamiento progresivo del cuerpo.

 

La hidratación, al igual que en condiciones normales, es fundamental. La adaptación al frío también genera una pérdida importante de agua por lo que es muy importante beber para evitar la fatiga y la reducción de rendimiento.

 

En cuanto a la indumentaria, lo recomendable son tejidos transpirables sintéticos y no llevar mucha ropa. Los tejidos de algodón no son recomendables ya que absorben la humedad rápido y al empaparse pueden hacernos perder temperatura corporal y aumentar la sensación de frío.

 

Por último y más importante debemos estar alerta por si notamos síntomas de hipotermia. Esta se manifiesta cuando la temperatura del cuerpo desciende por debajo de los 36º y provoca mareos, falta de coordinación o dificultad con el habla. Cuando detectemos síntomas como estos lo mejor es no continuar con el entrenamiento y descansar.

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